Nada es tan facil
Como mencionaba en la entrada anterior, ya tengo internet en casa; pero no fue nada fácil.
El viernes a la mañana vinieron los técnicos a instalar el servicio. Uno que se dedicó a tirar cables por toda la casa y otro que se sentó en la PC a configurarla. Al parecer no hubo ningún problema, y el proceso fue bastante rápido. Cuando estaba todo listo, el técnico de la PC entró a un par de sitios para mostrarme que el servicio ya estaba funcionando y procedió a irse. Curiosamente, su compañero no aparecía por ningún lado. Ya se había ido sin decir nada.
Acompañé al técnico abajo, y antes de volver a casa me dispuse a aprovisionarme de cigarrillos y una Coca-Cola, como para poder subir y sentarme durante horas a bajar programas, configurar cosas y poner la máquina a punto.
Pero en el momento que me senté en mi PC, descubrí que la conexión funcionaba más lenta que una búsqueda de armas de destrucción masiva. De repente empecé a encontrarme con algunos troyanos y mierdas varias. Es algo que suponía que podía pasar. Pero no a este nivel. He visto cosas que pocos han visto. He sufrido ataques de los que pocos han salido con vida… errrr… sigo contando…
El hecho es que mi proveedor de internet no tiene ningún tipo de seguridad, lo que hace que apenas se conecte una máquina con su servicio, todos sus puertos pasen a estar abiertos al mundo entero. Por supuesto que ni cuando contraté el servicio ni cuando los técnicos estuvieron en mi casa me advirtieron nada. De hecho, como contaba antes, uno de los técnicos se fue corriendo sin avisar apenas terminó su parte.
Obviamente el proceso para que todo quede funcionando fue lento y penoso. La solución, a la que llegué después de sangre, sudor y lágrimas (incluidas las de mi amigo Gonzalo), era conseguir un firewall antes de conectarme.
En fin, después de varios intentos sin éxito, anoche a las 4am conseguí dejar la máquina funcionando bien (todo lo bien que funciona una máquina con Windows).
O sea que ahora sí: Ya tengo internet. I’m back.