Coraline

Henry Selick adapta con su particular estilo de stop motion la historia escrita por Neil Gaiman en la que una niña ignorada por sus padres descubre un mundo paralelo en el que hay una réplica de su casa que incluye a otra madre y otro padre que la invitan a quedarse con ellos para siempre.


El resultado es visualmente genial y los personajes de Gaiman encajan perfectamente en el estilo, aunque la historia sufre un poco en la adaptación, dejando de lado el terror de la original y enfocándose en la aventura y en el aspecto visual, e introduciendo nuevos personajes y elementos que facilitan el desarrollo, aunque algunas veces parecen dejar todo servido en bandeja y quitarle mucho del suspenso que hace tan atrapante al libro.